martes, 21 de septiembre de 2010

Conocer y Pensar

Conocer y pensar, conceptos análogos o implícitos intocados en la publicación ¿Es posible transmitir el conocimiento?

Es preciso señalar que en dicho artículo no era la idea exponer las distintas especies de conocimiento, ni entrar a la disyuntiva del concepto de conocimiento y pensamiento, sólo se señaló que “el pensamiento requiere de una representación intelectual como producto de una actividad que recae sobre las representaciones internas (pensar)”, y que el concepto que formamos de un objeto, implica una “representación que un sujeto hace en su mente respecto de un algo material o inmaterial”.

Con base lo anterior podemos expresar que el conocimiento es la operación por la cual un sujeto aprehende una representación mental del objeto de observación; en tanto que el pensamiento, como actividad (humana) de pensar, alcanza su realización más perfecta en el razonamiento.

El acto de pensar, requiere o implica para su materialización tres elementos básicos del pensamiento, a saber: el concepto; la proposición o juicio, y el razonamiento; elementos éstos estudiados por la ciencia del razonamiento, pero no aquella que coloquialmente llamamos lógica en el ámbito social utilizamos las personas cuando expresamos por ejemplo: “Fulanito es muy ilógico; o bien, lo que está diciendo no es lógico”, toda vez que en estos razonamientos, lo que realmente se está expresando son las situaciones, conductas o pensamientos que no tienen un orden, es decir, que carecen de coherencia entre los datos y las afirmaciones, y en consecuencia no son lógicas, sino en el ámbito del razonamiento ordenado desde la perspectiva de la lógica formal o material.

Lo anterior, implica primeramente la necesidad de dilucidar los tres elementos antes mencionados, lo que requiere realizar una breve descripción o conceptualización de cada uno de ellos.

El concepto así definido es la idea que concibe o forma el entendimiento; es decir, que éste reúne el conocimiento intelectual, a través de las características y las representaciones mentales que se plasman a partir de a una serie de operaciones auxiliares como la observación, la abstracción y la reflexión, respecto del objeto que se pretende llevar a cabo una conceptualización, lo cual conlleva a toda una clasificación de conceptos según su forma y contenido.

Por su parte el pensamiento, implica un proceso mental, el cual una vez realizada la aprehensión (conceptualización del objeto estudiado, analizado u observado), con la imagen creada se conforma una proposición, que cobra significado cuando es plasmada en una expresión lingüística o enunciado, que se convierte en el acto de pensar.

El pensamiento en consecuencia debe su construcción mental al objeto, sin embargo, el signo construido mentalmente, no necesariamente debe parecerse al significado que la mente le da, mas ayuda o lo conduce hacia ese significado.

Hasta aquí hemos tratado de señalar algunas características o ideas respecto de lo que se puede entender de los términos concepto y pensamiento, esto es hemos tratado de concretar una serie de proposiciones con el objetivo de darle forma y contenido a los términos o signos antes citados, contenido que no tendría razón de ser, ni podría comprenderse, sin que se lleve a cabo otro proceso mental, llamado razonamiento, tercer y último elemento de estudio del acto de pensar.

El razonamiento, simplemente dicho implica un discurrir, ordenando ideas en la mente para llegar a una conclusión, como lo señala el Diccionario de la Lengua Española, es decir consiste en relacionar conceptos, encadenados a varias proposiciones, de tal manera que una de ellas se apoya en las demás y originan una conclusión.

Dicho razonamiento requiere necesariamente de una entidad lingüística que se emplea como expresión del razonamiento mismo, que implica una serie de enunciados relacionados y conformados por conceptos y proposiciones de carácter lógico, formando proposiciones que se apoyen mutuamente para finalmente dar un resultado llamado argumento, el cual se convertirá en la expresión del razonamiento mismo.

El razonamiento, es por ende la conexión directa entre las dos formas anteriores del pensar, del pensamiento y es el que finalmente le va a dar sentido a éstas, ya que sin un razonamiento no hay lógica.

En este orden de ideas resulta importante señalar que para efectos pedagógicos el conocimiento se desglosa o fracciona para una mejor comprensión o entendimiento, no obstante es menester decir que los conceptos o términos aquí expresados se implican como parte de un todo en un proceso mental, es decir cada uno de ellos por sí solos no podrían entenderse o surgir o darle funcionalidad al acto de pensar o al pensamiento lógico u ordenado.

De lo expresado, podemos concluir que tanto el pensar como el conocer al implicar un proceso mental, forman parte una analogía conceptual, que forma parte de un todo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

KYBALION, MITO O REALIDAD

Dentro de las doctrinas filosóficas encontramos un documento escrito en los albores del siglo XX, no obstante, que sus principios, a decir de los entendidos, se remontan al Egipto pre-faraónico, mismos que se han transmitido por tradición oral a través de los siglos.

Dichos principios o fuentes del conocimiento se atribuyen a Hermes Trismegisto, personaje que se considera como “padre de la alquimia” y cuyo nombre de origen griego significa el “tres veces grande”.

A este personaje de la realidad o mitología egipcia, se le confiere el principio de la filosofía Hermética, de la cual surge el término o concepto "hermético", que en sí mismo conlleva o sugiere algo "oculto", mágico o misterioso. Por ello, a la gente que en esta doctrina o filosofía se desenvuelve, se le etiquetan cualidades malamente denominadas esotéricas desde una idea que pueden dominar las fuerzas del bien y del mal; no obstante lo señalado, esta filosofía nada tiene que ver con el esoterismo así entendido sino como la doctrina que se transmite a algunos elegidos (discípulos) que toman los principios y enseñanzas trasmitidas por el “tres veces grande” o Thot, como se le conoce en Egipto.

Los principios o axiomas a que alude la obra del Kybalion son:
  1. Mentalismo: El todo es mente; el universo es mental.
  2. Correspondencia: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Se manifiesta en los tres planos: físico, mental y espiritual.
  3. Vibración: Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
  4. Polaridad: Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan.
  5. Ritmo: Todo fluye y refluye; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda.
  6. Causa y efecto: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida.
  7. Generación: Todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.
Estos principios se encuentran —desde una perspectiva particular— inmersos en textos de culturas como la Cristina, Hebrea, Hinduista y Budista, en los cuales se habla del origen del hombre, y que por siglos se han transmitido  más como dogmas, que en una búsqueda de la verdad. No obstante la filosofía hermética pareciera no reconocer un aspecto religioso, sino que en apariencia, ésta sienta las bases para todas las culturas religiosas ya que si consideramos el primer axioma de Hermes Trimegisto, el todo es mente y el universo es mental, debemos entender que todo emana de un ser supremo,  que conforme a la cosmovisión de las distintas religiones o culturas nos muestran una esencia idéntica.

Cabe señalar que las religiones utilizan “mitos”, con la finalidad de transmitir los conocimientos que atesoran, en particular respecto de los orígenes del hombre y el universo, y que de manera innata las civilizaciones de la antigüedad tenían respecto de la creación u origen del universo, por lo que en este contexto, todas ellas se allegan de postulado esotérico, tratando de discernir respecto de lo inmaterial o invisible que para el ser humano se revela como del que todo lo puede y por éste, está creado el todo.

No obstante lo anterior, en la filosofía hermética del llamado “tres veces grande” y en el contexto de la obra que sobre él se escribe, más que preceder el “mito” de las distintas religiones, pareciera, a nuestro parecer que las copia, para establecer sus principios como el origen de “El Todo”, y que de alguna manera de él emanaría la asimilación que las distintas culturas religiosas, hacen de sus principios o axiomas.

De lo aquí comentado, no queda más que decir, será el Kybalion un mito o es el fundamento de toda realidad. ¿Usted qué opina?